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Mutación Bio-cultural del Hombre
Homo Hábilis - Homo Sapiens - Homo Ethicus

Por Prof. Mg. Boleslao Sawicki Sabomir
Presidente Internacional de Transacademia - Instituto Universa de
las Naciones; Premier General del Board Mundial de Presidentes
del Parlamento Cívico de la Humanidad -PCH

INTRODUCCIÓN:

Es bueno hacer una reflexión fuera de lo común e ir a la raíz de la vida socio-cultural, porque en última instancia el objeto de reflexionar ayuda a encontrar el sentido de la vida. Pero nadie se conforma con un sentido cualquiera.

                                        ¿Por qué? ...

Los acontecimientos sociales que ocurren en el mundo de hoy nos ponen ante una realidad complicada. Nos llama la atención que existan graves desórdenes sociales que se traducen en un verdadero caos. No nos detenemos a analizar esta situación de caos porque estamos atrapados en la vorágine que nos impulsa a resolver los problemas cotidianos, lo cual nos impele a hacer y hacer cada vez más, por la sola necesidad de subsistir. Sin embargo, sentimos subyacente la carga de angustia que se clava en nuestro subconsciente, nos pesa con su presión y nos perturba con su incidencia negativa.

Somos
pero al mismo tiempo
no nos dejan ser,
y sentimos que
no somos lo que quisiéramos ser 
ni lo que debiéramos ser.

Recurramos a la prospectiva para una mejor orientación.


PROSPECTIVA

Encararemos el tema de la Prospectiva a partir de su definición como el Arte de actuar en el presente en función de un futuro elegido. Es decir, vivir tomando en cuenta los conocimientos del pasado para no incurrir en errores previsibles y poner en juego nuevos elementos no aplicados anteriormente, para alcanzar el futuro elegido. Imaginemos al hombre prospectivo como si fuese un inmenso pájaro que flota en la existencia, suspendido sobre dos formidables pero invisibles alas, - de las cuales una es el pasado y otra el futuro, con la conciencia flotando en el medio, haciendo equilibrio en el fugaz presente del propio Ser. Así, cuanto más conoce el pasado, mejor puede proyectarse al futuro, y sentirse más vivo en el presente, siendo.

Concretamente abordaremos la Prospectiva como actitud humana creativa que se da en el presente en función del futuro elegido. Aclaremos eso de la actitud creativa. Hay dos modos posibles de alcanzar el futuro: uno es el modo pasivo. En esta modalidad el futuro resulta de las situaciones pasadas, que se reflejan en el presente y condicionan el futuro de un modo irremediable. Es sólo el factor tiempo lo que hace que aún no se perciban los hechos por venir. En este caso el futuro se da solo. Deviene como consecuencia de las circunstancias dadas.

En el segundo caso se trata de una actitud condicionante con sentido creativo. En este enfoque el futuro resulta de una serie de situaciones ya dadas que condicionan y limitan las posibilidades, pero hay un margen de variables condicionantes, no determinadas, entre las cuales se encuentra el azar y la acción creativa, que tienen la aptitud de modificar las situaciones dadas y cambiar el futuro.

El que no trabaja ni estudia y sólo procura sobrevivir sin programar su futuro, está en actitud pasiva y padece la existencia. Sigue la línea del menor esfuerzo que conduce a la decadencia por retroceso en relación a la evolución general.

En cambio el que se esfuerza, estudia y produce de una manera programada o planeada, no padece la vida sino que la crea constantemente, sigue la línea del esfuerzo constructivo que induce a la superación. Esta acción, cuando es ordenada y constante produce resultados acumulativos que hacen a la evolución del hombre tanto personal como social. Es la previsión aplicada creativamente.

Prospectus, en Latín, viene de prospícere: mirar, examinar. Efectivamente, para trazar una Prospectiva es necesario mirar y examinar el presente y el pasado para deducir los posibles futuros y de entre ellos elegir el más deseable, que además sea factible, es decir alcanzable en la práctica. Acto seguido se debe proceder a trazar el camino que haga posible alcanzar ese futuro en el curso del tiempo preestablecido.

La verdadera Prospectiva socio-cultural es una Prospectiva Trascendente y debe tomar en cuenta las interrelaciones entre las estructuras integrales y sistemas semiautónomos. Desde este punto de vista podemos hablar de: 
      a) Prospectiva Individual
- el individuo, como unidad estructural integral, en sus interrelaciones con la sociedad y con el medio natural, en lo externo y sus procesos orgánicos y psíquicos en lo interno.
     
b) Prospectiva Nacional - la nación, como estructura integral, en sus interrelaciones con el medio geográfico y cosmo-sidéreo, externas, e internas que producen sus instituciones sociales y los grupos humanos.
     c) Prospectiva Planetaria -No es descartable hablar de la Prospectiva Planetaria puesto que el hombre, con sus acciones sociales, ha modificado y sigue modificando tanto la superficie terrestre como el sistema ecológico, condicionando el futuro planetario. Si esta modificación se produce de un modo irracional e inconsciente, no será prospectiva sino fatalidad. En cambio, si se planifica y programa en función de un modelo del futuro, entonces será Prospectiva.

Entrando ahora de lleno en el tema, veremos las condiciones que requiere la Prospectiva Individual dentro de la Prospectiva Nacional y ésta en función de la Prospectiva Planetaria. Hemos dicho ya que nuestra coyuntura histórica difiere completamente de las conocidas, ya que estamos sujetos a cambios muy veloces que traerán aparejadas variaciones radicales y nuevas exigencias. 

¿Cuál es la esencia de estos cambios? Se podría decir que es de índole cuanti-cualitativa con acento en lo cualitativo fundamentalmente. Hasta hace muy poco, el hombre tenia una conciencia sólo de su mundo terrestre. Estaba en la acción horizontal. Actuaba al ras de la tierra, se movía sobre la superficie de la corteza terrestre.

Pero desde la invención de los globos atmosféricos empieza la exploración de las alturas. Luego, con la fabricación de sumergibles, la exploración de las profundidades, hasta llegar a la proeza actual de la exploración espacial y sondeo cósmico-sidéreo.

El hombre se ha despegado de la tierra, su cuna vital, y se ha lanzado a los espacios siderales. Pero del mismo modo que un niño necesita fortalecerse para prescindir de la madre, el hombre de hoy y de mañana necesita ampliar su consciencia para reubicarse en el universo, del que algunos incipientes atisbos han modificado su anterior percepción.

Es vital saber que nos hallamos en el punto de cruce de la frontera de dos tiempos: el tiempo del pasado (autóctono) apegado al terruño, y el tiempo del futuro (signado por la vivencia Cosmo-planetaria). Estamos situados en medio de dos épocas: la pasada, que forjó la Humanidad Telúrica, apegada a la tierra. A lo meramente terráqueo y otra futura que gestará la Nueva Humanidad Cosmo-Planetaria. Es muy importante darnos cuenta de este proceso porque es el único modo de poder adecuarnos a las exigencias de estos nuevos tiempos en forma constructiva y válida, con un sentido trascendente.

Resulta bastante fácil apreciar que los horizontes físicos de nuestro universo se han extendido gracias a las conquistas de la tecnología y ciencica, pero ¿Hasta qué punto es claro que también se han ampliado las fronteras interiores de la consciencia del hombre, conjuntamente con los parámetros de sus derechos? Así se han sumado nuevas imposiciones y nuevos requerimientos socio- culturales y ecoéticos, y para estos nuevos requerimientos no se ha preparado al hombre común, y menos aún a los jóvenes y a los niños. 

El hombre despierta a una nueva dimensión y también despierta a una nueva concepción de vida, una vida plena de maravillosa grandeza y de una plenitud formidable. Se vislumbra el nacimiento del Hombre Trascendental: Hombre Responsable en una Sociedad Evolucionada e integrado al medio ambiente que nos sustenta, nuestro hábitat natural. 

Es el salto evolutivo del hombre telúrico, de culturas aisladas, el llamado Homo-Sapiens al futuro Hombre Planetario de Cultura Científico-Humanista, Espiritual y Ecoética que podrá denominarse Homo-Ethicus. El Ser Humano Responsable, Solidario y Ecoético.

                                  El vuelo humano

Desde hace miles de años el hombre realizó esfuerzos procurando levantar vuelo. Volar por los aires, volar por los espacios, volar. En estos últimos lustros lo ha conseguido. La aspiración máxima del hombre se hizo realidad: puede volar. Pero al conseguirlo se dio cuenta también que era poco el vuelo que había alcanzado e insuficiente para saciar su deseo de proyección. No era ése el tipo de vuelo que conformaría al hombre deseoso de expandirse y trascender.

Lo que añoró el hombre de todos los tiempos es volar por el cosmos y el Universo. O más propio sería decir que lo que lo impulsó y lo impulsa a las grandes proezas es el deseo de penetrar el misterio del más allá, para extenderse por el Universo y llegar a lo hondo de la Esencia del Ser Universal, en un reencuentro sublime con su origen trascendental.

Este genuino y profundo reclamo de la naturaleza humana se ha hecho más patente en nuestros tiempos. Tal es así que hasta las distintas religiones procuran aunar criterios con objeto de posibilitar este fundamental acercamiento entre el Hombre, - como persona, y el Universo - como Ambito Cósmico, ambos presentes existencial-mente, en la Realidad Suprema de lo Absoluto.

Estamos de verdad ante la presencia del Nuevo Hombre que ya ha sido intuido por el pensador de la India el gran humanista Sri Aurobindo, inspirador de la ciudad universal Auroville, a quien las Naciones Unidas han hecho un significativo homenaje al cumplirse un quinquenio de su muerte. Y en el Occidente, por el eminente científico Teilhard de Chardin, quien contribuyó con una visión biológica integral al entendimiento de la evolución de la Vida y del Hombre, y anticipó al Nuevo Hombre Universal, partícipe de los procesos evolutivos. Pero este Nuevo Hombre no será crédulo y no se dejará seducir por promesas milagrosas, ni planteos dogmáticos, ni propuestas mesiánicas. Surgido del hombre de hoy, dispondrá de una herramienta muy valiosa: el Conocimiento Holístico, y será creyente en tanto encuentre evidencias para los postulados propuestos, o al menos hipótesis probables desde el punto de vista consciente.

Además se está operando una evolución del conocimiento humano, por un lado de carácter acumulativo y sumatorio, que se podría denominar horizontal (de percepción y valoración circunstancial) de formación profesional utilitaria y por otro, el que aborda el conocimiento cualitativo, conceptual y que se podría denominar vertical (de penetración y valoración atemporal). De la sumatoria de ambos tipos de conocimiento surgirá la percepción más clara de la realidad y ello dará al hombre una herramienta más poderosa, que le permitirá dimensionarse trascendentalmente.

Sin embargo, todo crecimiento, para ser exitoso, requiere una asistencia adecuada, de lo contrario puede frustrarse. El surgimiento de esta Nueva Humanidad Ecoética no escapa a las generales de la Ley y también necesita una adecuada asistencia no sólo para su emergencia, sino además para su desarrollo y evolución fructífera.

Estos cambios, como todo proceso socio-cultural, para ser positivos, requieren una base sustentante y orientadora. La prospectiva es previsión ideal factible o sea la visión previa de un ideal realizable. Por lo tanto, quien hace prospectiva debe poseer la aptitud para fijar metas y a la vez trazar el camino para alcanzarlas. Esto es, proponer un objetivo ideal probable y un modo práctico de lograr su realización.

                                       Las Constantes y las Variables

Para entrar en la profundidad del tema debe tenerse en cuenta que la naturaleza humana, así como la Naturaleza terrestre, que sustenta al hombre, tienen una serie de Constantes y las Variables. Es decir, de tendencias que no son variables en el tiempo y no se modifican porque hacen a la misma razón de ser de las funciones vitales. Ej.: la circulación de la sangre, la estructura ósea, los instintos, etc., en lo humano, y las estaciones del año, el ciclo del agua, el tropismo vegetal, etc., en la Naturaleza. Dentro de las Constantes están las Variables e imponderables.

Hemos mencionado las constantes que permiten la repetición de Ciclos Periódicos: año solar, periplo del sol dentro del Zodíaco; el ciclo vital del hombre en sus etapas de niñez, juventud, madurez y vejez.

Para situarnos en posición favorable, a los efectos de una concepción integral debemos tener en cuenta que el hombre es un ser que está inmerso en la vida, como sumergido en el océano de la realidad que lo condiciona, porque lo compenetra todo. Por tales razones, el hombre está obligado a responder a los estímulos de ese condicionamiento como reacción de adaptación, lo cual le permite subsistir, desarrollarse y proyectarse en el medio. Si lo hace creativamente, contribuye a la evolución; si lo hace negativamente, promueve la degradación. Y en esto no hay términos medios.

La realidad existencial posee diversos ámbitos de influencia que pueden ser resumidas en cuatro; a) Ideal, latente e inmanifiesto; b) Potencial o vibratorio intergaláctico; c) Energético o de las partículas subatómicas y finalmente, d) material o de las estructuras atómico-moleculares. Son estos cuatro ámbitos de la realidad los que hacen posible el desarrollo de la vida, por la interacción recíproca y simultánea entre todos ellos. A su vez cada una de estas esferas o ámbitos origina una necesidad en el hombre, un requerimiento básico e ineludible que lo impulsa hacia su plena madurez y desarrollo.

Así la esfera de lo material reclama el cuidado del organismo y su salud física. La esfera energética exige su cuota de afecto, la potencial reclama el desarrollo de la inteligencia y razonamiento abstracto que permite captar las Leyes de la Vida. Por último la ideal requiere el desarrollo de la consciencia para que el hombre pueda horadar la apariencia de las formas y consustanciarse con lo esencial de toda la Realidad. Esta última necesidad explica la sed de lo Absoluto o la pulsión por trascender, que caracteriza la insaciable búsqueda del Hombre de todos los tiempos.

Sin la clara comprensión de estas necesidades básicas, como exigencias vitales, implícitas en la misma raíz de la naturaleza humana, no es posible hablar seriamente de la prospectiva, y ello porque el examen debe hacerse con miras a satisfacer plenamente tales exigencias dentro de las estructuras sociales, proyectadas al futuro con sentido evolutivo.

Desde que Plank expuso la teoría de los Quantos, la concepción del materialismo mecanicista perdió su asidero científico que se basaba en la corporeidad de las partículas subatómicas. Y si el electrón ha dejado de ser un corpúsculo para convertirse en un corpúsculo-onda, entonces todo el universo es un gran sistema puramente vibratorio, que se ordena en estructuras materiales y con éstas se constituyen los organismos vivos, vibrando todo con la frecuencia que le es propia.

Viene a la memoria de uno Pitágoras cuya concepción de las esferas vibratorias le hacia decir que oía la música de las esferas celestes. Dentro de su concepción vibratoria del universo, la dominante era la Armonía. La propuesta de Jung del Inconciente Colectivo, (que guarda los prototipos simbólicos de la cultura social), tiene mucho de similar con las ideas permanentes de Platón.

Con el avance de los conocimientos psicológicos que escudriñan el interior del hombre, desde Freud, Adler, Jung, Bergson, Buber, Piaget, etc. etc., además de la psicología de la forma, psicología estructural y la psicología de la motivación, y finalmente la psicología transpersonal, aparece como necesidad vital el equilibrio o la armonía interior. Ésta es posible de alcanzar sólo mediante la cohesión de los valores subjetivos, coincidentes con la realidad externa objetiva.

Resulta así evidente la tendencia innata del hombre que lo obliga a avanzar en su desarrollo, cosa que alcanza en la medida en que estructura una armoniosa Síntesis de la Realidad en su interior subjetivo (psico-mental) y se ubica como sensato partícipe del acontecer de esa realidad. Si lo logra, tal hecho lo afirma en su conducta y fortalece su posición porque sabe que está correctamente situado.

El mundo avanza hacia una evolución social sin precedentes en la historia del hombre, y evidentemente estamos en un período difícil por tratarse del tiempo de transición. Unirse y organizarse para actuar más responsablemente es ayudar a que esta transición se haga de un modo más llevadero y coherente.

Todos podemos y debemos contribuir a ello. Los grandes cambios se hacen evidentes en los centros de convulsión, pero en tales crestas de olas de la vorágine humana no se dan las condiciones ideales para la reorientación profunda de los procesos. En el medio de la efervescencia no es posible alcanzar una visión clara. En cambio un punto equidistante entre los núcleos de agitación y la calma inoperante es el punto indicado para la creación renovadora de una avanzada socio-cultural.

Argentina es un ámbito que responde a tales características y es aquí donde se ha producido un cambio socio-cultural cualitativo al formarse en este país el nucleamiento de valores del género humano para trabajar por una convivencia social más equitativa y digna, constituyendo a la Argentina en "Cuna de la Nueva Humanidad" y Polo de Humanismo Trascendente basado en las pautas de la Cultura Ecoética.

                                       Polo de Humanismo Trascendente

La historia nos enseña que las sociedades, y especies, que no logran adaptarse a tiempo a los grandes cambios, desaparecen irremisiblemente. Actualmente todos estamos involucrados en un
Gran Cambio, en una época de transición. Para superar las presiones de la aceleración de los cambios y la complejidad de los problemas coyunturales, es indispensable adquirir mejor nivel de información, mayor madurez individual y la capacidad de una acertada toma de decisiones. Es decir, evolucionar individualmente para alcanzar mejoras en lo social.

Una meta así exige la participación de hombres y mujeres con la amplitud de miras y la grandeza de espíritu necesarios para asumir la responsabilidad de una labor de esta magnitud y trascendencia, contribuyendo a la propuesta de soluciones valederas, concebidas con criterio global y resultados complementarios, que sirvan de sólida base a la convivencia social más equitativa y digna. Esto es, permitiendo el desarrollo auténtico de cada individuo, comunidad, institución, comarca, nación y/o cultura, sin imposiciones externas pero con apoyo solidario, procurándoles los elementos indispensables e información veraz para su más amplio despliegue y evolución armoniosa, mediante la mutua cooperación inter-areal científico-humanista entre Naciones Entidades y Personas.

Prospectiva nacional

El futuro está imponiendo el sello de una nueva y más amplia realidad social, cultural y ecoética. El País que se anticipe a este requerimiento, con una clara visión de la realidad socio-cultural trascendente, acorde a la evolución científica, cultural, espiritual, tecnológica, económica, y ecoética del hombre, que cobra conciencia de convivencia planetaria, tendrá una preponderancia decisiva en el reconocimiento internacional. Eso porque marcará rumbos valederos, prioridad impostergable para el asentamiento de reglas de comportamiento y pautas de relación entre personas, instituciones y aún entre las naciones.

Es evidente que las experiencias sociales de los regímenes politizados de partidocracia han conducido a la frustración, del mismo modo que los totalitarismos arbitrarios, y las sociedades buscan la salida del tipo cívico participacionista más que político-partidista. No obstante el pasado frena con el peso de su fuerza de inercia la posibilidad de los reajustes adecuados a las nuevas realidades históricas, culturales, espirituales y ecoéticas.

Se diría que el hombre, sumergido en la problemática de status y confort, se olvidó de la importancia de Ser él mismo, con trascendente dignidad. La tendencia publicitaria de excitación adquisitiva por un lado, y de adoctrinamiento masivo por el otro, superó ampliamente a los instrumentos docentes y mecanismos de motivación socio-cultural, incapaces de contrarrestar la confusión.

Factores condicionantes

En primer término hay un factor histórico, de coyuntura internacional, en el cual confluyen hechos que han generado profundos cambios: económicos, políticos, sociales, tecnológicos, científicos y también morales. La lucha por los mercados internacionales entre las grandes potencias que desencadenó la Segunda Guerra Mundial, trajo una serie de modificaciones en el comportamiento de las sociedades que no fueron evaluadas en toda su magnitud por los dirigentes argentinos, y no se han tomado los recaudos para producir los ajustes apropiados en los momentos oportunos. Se ha pretendido mantener un "status quo" pasado, imposible ya de sostener sin que el país pierda su posición de gravitación como tal.

En segundo término, dichos cambios han motivado y establecido nuevos modos de pensar y de proceder, entre los cuales la guerrilla y el narcotráfico se han vuelto una estrategia de guerra, obligando a las naciones a introducir nuevos procedi-mientos de seguridad social. El miedo nuestro de cada día, dejó de ser tal para transformarse en terror social de efectos desvastadores. Así, de la vergonzante timidez personal se pasó de pronto al pánico público, una desorientación total y un disloque de valores.

En tal panorama el "tiempo de vida" y su ritmo se modificaron con la misma velocidad de los cambios. Jóvenes de 10 y 12 años empezaron a vivir experiencias reservadas a los adultos de otras épocas. Los adultos, en cambio, perdieron todo el soporte de sus valores y se encontraron con un vacío, una realidad trastocada, en la cual los hijos no respetan las opiniones de los padres, porque las mismas perdieron validez y vigencia, sin que nadie se ocupara de prepararlos para una nueva manera de vivir y educar. Este disloque de valores produjo un generalizado empobrecimiento humano ya que se consumó la anulación de las motivaciones que impulsan las conductas caracterizadas por el "espíritu de grandeza", que ennoblece al ser humano.

El patriotismo no se ejerce solamente en la época de las guerras. Es en la época de la paz cuando se construye la grandeza de una nación. En tiempos de guerra se defiende lo que se tiene y son momentos de heroísmo transitorio. En cambio, durante la vida de la nación es como se construye día a día, hora a hora y minuto a minuto la grandeza de la patria. He ahí la verdadera proeza, la epopeya verídica, digna del más entusiasta empeño. Pero, para ello es indispensable poseer e instrumentar masivamente la Mística Nacional, entendida como un ESTILO DE VIDA de la nación. En un mundo que cambia tan velozmente como el actual, tener puntos de referencia válidos socialmente, es muy importante, ya que permite valorizar la existencia humana y darle trascendencia social, al hacer partícipes a los ciudadanos de la gesta nacional en su camino de grandeza. Para un ser humano es vital dejar de ser un mero número, para convertirse en un protagonista de la evolución social. Para que eso ocurra se debe tener un claro proyecto de carácter trascendente que defina tal "estilo de vida" y se difunda de un modo inteligible a todas las esferas de la sociedad.

El ser humano posee una doble naturaleza: animal y espiritual o ética. Para seguir su tendencia animal no necesita ningún adiestramiento especial, le bastan los instintos y el terreno apto para ejercerlos. Es la tan mentada "Ley de la selva". En cambio para elevarse por encima de la animalidad, necesita de una fuerte presión motivadora de la sociedad, un poderoso estímulo que le permita realizar el gran esfuerzo de volverse disciplinado, estudioso, organizado, respetuoso, cortés; honesto, trabajador, creativo y altruistamente solidario.

La Mística Nacional, con su Modelo de Vida, que se propone como lo más indicado para el ciudadano, sirve como un motor impulsor que lo incentiva a formar parte de la comunidad, en su aspecto grandioso y dignificante. En cambio, la ausencia de tal mística lleva a los ciudadanos, y hasta a sus dirigentes de turno, a seguir la Ley de la selva y el "sálvese quien pueda" o "aproveche quien tiene la oportunidad de hacerlo", como consignas generalizadas. La idea popular de que el inteligente es aquél que "vive de arriba" o que el "vivo" es aquél que supo "acomodarse", se constituye en el más firme eslabón hacia el ideal de "tener todo sin hacer nada" y alcanzar un status social sin importar cómo se lo alcanzó. En un clima de semejantes características, la más noble función social, como lo es la conducción política, cae fácilmente presa de coimas, arreglos electorales y alevosos negociados. En semejante atmósfera la palabra "patriotismo" se convierte en un concepto casi insultante. ¿A quién le importa pensar en grandes proyectos nacionales que requieren largos plazos, sacrificio y un esfuerzo constante de superación, cuando se disputa la posibilidad inmediata de ganar o perder un puesto importante, con todas las ventajas que ello trae aparejado?

Hoy, todos los sectores sociales que poseen poder, están atrapados en esta "trampa coyuntural". Para salir de ella, definitivamente triunfantes, vislumbro únicamente la alternativa de un plan evolutivo que contenga una propuesta trascendente, válida nacional e internacionalmente, involucrando en primer término a Latinoamérica. Es un "camino" que no puede ser recorrido en "tiempos" sino en "etapas", pensado para el futuro pero de aplicación inmediata y fundado en las siguientes bases:

1 - Definición de un Modelo de Vida distinto del "American Way of Life". Un Modelo trascendente y universalista de carácter planetario, válido para el hombre del futuro, un hombre ecoético, solidario y creativo; el futuro Homo Ethicus.
.

2 - Proyección de la Mística Nacional derivada del modelo de vida antedicho, y llevada a todos los ámbitos del quehacer social.

3 - Elaboración de un Proyecto de Gravitación Argentina en el Mundo, mediante una acción inteligentemente instrumentada, no de carácter meramente político, sino cultural, ecoético, profesional y económico.

4 - Formación permanente y sagaz, de cuadros directivos, a partir de la más temprana edad, continuando tal formación a lo largo de toda la vida, con permanente actualización.

5 - No condicionar la evolución del país a la disponibilidad de fondos, sino al aprovechamiento cabal de los recursos existentes: humanos, naturales y tecno-lógicos, culturales, industriales, comerciales, profesionales y económico-financieros.

Para que un proyecto de esta envergadura sea efectivo, no debe investir un carácter partidista sino cívico-nacional, de modo que permita a todo ciudadano ser orgulloso partícipe de tamaña gesta.

Antecedentes

La organización de las sociedades humanas en el pasado se ha basado en la preponderancia de las funciones musculares de las grandes masas de la sociedad: luchar, guerrear, labrar la tierra, cazar y eventualmente producir labores manuales. Lo que predominaba era la acción motora del organismo. La mente de las masas era inculta, infantil y poco proclive a las especulaciones. Por esa razón, las costumbres y tradiciones, así como las pautas socio-culturales y los modelos de roles, han sido instrumentados acorde a dichas funciones de preponderancia muscular, se basaron en la fuerza física y el arrojo temerario.

Con la transformación social operada a partir de la mecanización e industrialización que trajo aparejada la concentración urbana, la comunicación de las masas, y la educación de las mismas, las sociedades se han alterado en sus funciones. Los gustos populares de antaño que eran crueles y sanguinarios se han ido modificando poco a poco y hoy repugnan la brutalidad despiadada y los suplicios humanos sangrientos. El hombre se ha ido socializando y humanizando sobre todo en los últimos lustros. El cambio de actitud es notoria y palpable, aunque en otros aspectos no hay límites para la ambición egoísta.

Cuando no existían escuelas públicas, la educación popular la realizaban las religiones, que eran una especie de escuelas de las sociedades antiguas. Dichas religiones proponían un Modelo de Hombre y un estilo de vida de la sociedad, cosa que no hacen las escuelas públicas actualmente. Ahí está una de las razones de los problemas. Nadie sabe qué es lo mejor ni qué es lo válido, ni qué es correcto, etc.

Cabe preguntar: ¿Todo debe ser permitido, sin límites y sin escrúpulos?...... Ciertamente que no. Sin duda, los cambios han alterado los valores, las costumbres y la idiosincracia. Se modificaron los hábitos de vida juntamente con las nuevas necesidades y las nuevas posibilidades.

El hombre se ha vuelto más crítico y agudo, más culto pero menos activo muscularmente. Todas estas variaciones son de suma importancia desde el punto de vista de la orientación de la vida social y el desarrollo cultural, que requieren una serie de propuestas adecuadas a la nueva realidad. El único medio válido para ello es la formación educativa, encarada integralmente, y una estructura de coparti-cipación creativa, instrumentada socialmente con sentido del bien común.

Lo que permite alcanzar y mantener la unidad nacional, en cualquier país, son los factores que afirman los lazos de convivencia. Es decir: lugar común; costumbres y tradiciones; creencias; valores éticos; conocimientos culturales; estructuras de integración partícipe, sociales y grupales; y la modalidad de las jerarquías funcionales. Cuando todos estos factores son incorporados en la organización social de un modo coherente, teniendo en cuenta las necesidades intrínsecas: sociales, económicas y culturales de sus habitantes, entonces poseerán un elevadísimo valor aglutinante y de cohesión integrativa que hará prosperar a tal nación porque tendrá la cooperación espontánea y genuina de sus conciudadanos.

En cambio cuando se infiltran en un sistema nacional elementos discordes, (que no guardan relación con el sentido unitario integral de la misma), se producen rupturas funcionales primero y disloques estructurales después, que llevarán a esa sociedad a la desintegración, tarde o temprano. Tenemos de ello numerosos ejemplos históricos desde Egipto a la India, los pieles rojas, los aztecas, los incas, Roma, China, Europa medieval, etc., etc.

Es útil a este propósito analizar los distintos factores de poder y su influencia social como elemento de integración: 
a)
Factor Místico. Este, como elemento de cohesión, ha sido y sigue siendo el más poderoso de todos los conocidos hasta el presente. No es de extrañar que así suceda ya que el ser humano posee una naturaleza psíquica que necesita alcanzar una coherente estructura de valores que le permita una continuidad de conducta acorde con la realidad circundante, tanto social como natural, con proyección trascendente.

Esa coherencia psíquica no se adquiere sino a través de un habituarse a Ser de acuerdo al modelo que propone el sistema en cuestión. Si el sistema es realmente idóneo y acorde con las necesidades, el espíritu y la mentalidad de una sociedad, los practicantes alcanzarán una notable madurez psico-espiritual que se manifestará en su conducta responsable y solidaria puesta al servicio del bien de los demás y del bien público, con las consecuentes ventajas sociales. Si en cambio no hay sistemas válidos adaptados a la época, a la idiosincracia de una sociedad, sus pautas culturales y necesidades bioétnicas, entonces los jóvenes de dicha sociedad no podrán alcanzar un elevado grado de madurez psíquica. Adolecerán de la falta de modelos adecuados que les permitan habituarse a Ser más íntegros, afirmando su personalidad desde adentro, en los valores íntimos del ser de cada uno, integrado al cuerpo social. Tales inconvenientes generan un progresivo estado de angustia, apatía, desinterés y rebeldía irracional que desemboca en estallidos de violencia descontrolada y muta la conciencia cívica por una progresiva alienación de los individuos que puede desembocar en la desintegración de su personalidad. Los efectos sociales de ello son de imaginar.

b) Factor Político. Este, como elemento de integración y cohesión, es más limitado porque se basa en propuestas temporales circunscriptas a la administración pública y protección física. Procura la cohesión social con ofrecimientos de ventajas funcionales directas y motivaciones tales como obras públicas, mejoras asistenciales y educacionales, beneficios sociales y económicos, además de la instrumentación de defensas contra los peligros de enemigos comunes, epidemias, catástrofes. La otra variante es excitar la ambición de conquista, para procurar la invasión de otros estados o sistemas.

En el primer caso se busca resolver problemas genuinos desde todo punto de vista plausibles, alcanzando siempre apoyo y el posterior reconocimiento histórico. En el segundo, sucede todo lo contrario, es arbitrario y está condicionado a lograr la adhesión de personas casi siempre ambiciosas o rebeldes, insatisfechas e inmaduras y está destinado a destruir lo que otros construyeron con gran esfuerzo, por lo cual será repudiado por la historia.

c) Factor Costumbrista y Tradicionalista. Este es el más relativo porque está circunscripto a grupos más reducidos, los que se aglomeran en torno a una comarca, una localidad o, a lo sumo, una región que celebra las mismas costumbres tradicionales y folclóricas.

d) Factor Cultural. Este de por sí implica a los demás factores mencionados si se considera desde el enfoque conceptual profundo en el cual por cultura se entienda todo el conjunto de pautas, normas, valores y conocimientos transmisibles de generación en generación e integrados en un estilo de vida coherente e integral.

 Sin embargo, en la actualidad no existe tal Cultura, en cambio hay muchos sistemas culturales que se interrelacionan y se complementan o se contradicen. En última instancia impiden al individuo ubicarse en la realidad, tanto personal como social, y en relación a la naturaleza, con todas las consecuencias negativas que ello implica.

La importancia de la Cultura radica en que suministra a todos los integrantes de la sociedad los mismos valores, pautas y conocimientos, lo cual les permite comprenderse entre sí y comunicarse. Por tales razones la actual complejidad requiere una pronta y urgente convergencia, para fijar los valores y pautas universalmente válidas para todos los seres humanos del planeta, sin perder su identidad particular.

Magna Epopeya del Género Humano

La comunicación abrió las fronteras del mundo y los pueblos de las más diversas culturas, intentan la forma de hacer prevalecer su modo de vida por sobre los demás. Es razonable. Cada pueblo considera que su cultura es el summum posible ya que ha sido educado en tal creencia. No obstante hoy se imponen dos imperativos: El primero es la tolerancia indispensable y el respeto hacia los demás pueblos, pese a la diferencia cultural y el estilo de vida y de valores para nada iguales. El segundo es el esfuerzo necesario para establecer valores básicos comunes, que se puedan compartir, y basar sobre tales valores una convivencia social más digna, con un futuro esperanzador, que permita el surgimiento de una civilización más solidaria y eco-ética.

¿Que tiene que ver esto con Argentina?
Mucho, muchísimo.

El nudo de la cuestión arriba planteada, evidencia un desplazamiento socio-cultural de carácter cualitativo producido por la disolución irreversible de los valores anteriores de culturas aisladas y la asimilación paulatina de esos conocimientos a una escala de valores comunes y trascendentes, válidos en lo fundamental, para todos los hombres del planeta. 

En Argentina la humanidad ha hecho esta misma experiencia a escala menor, en tiempo anticipado, y como lo demuestra la realidad, esta experiencia es positiva. En este maravilloso país conviven diferentes razas y culturas en un clima de amistad, respeto y amplia tolerancia, contribuyendo todas al enriquecimiento del patrimonio cultural argentino. Con ese enfoque, la Nación Argentina se ha convertido en un modelo paradigmático de las tendencias sociales del mundo.

Para que esta tendencia se acentúe, la Argentina deberá elaborar y afirmar una mística nacional basada en una escala de valores trascendentales de los cuales derivará por un lado la concepción filosófica de la vida que dará sentido dignificante a la existencia humana en lo individual y justificará la creatividad solidariamente responsable en lo social, así como la participación activa en lo institucional, como consecuencia de la educación pública, formación familiar, motivación social y experiencia personal acorde. Por otro lado, esa misma escala de valores servirá de base para la concepción de roles humanos dentro del contexto socio-cultural y ético nacional más elevado. Estos roles deben originarse a su vez en los modelos ideales de hombre y mujer que la sociedad se proponga como deseables.

Hoy, pese al progreso de las ciencias, la organización social es deficiente porque la gente que "es buena" considera suficiente eso "el ser bueno", y cree que con ello tiene el derecho de disfrutar todos los beneficios sociales, sin preocuparse por la organización social y mucho menos por su orientación ético-cultural. Ahí está el mal; los "buenos" no se organizan, los talentosos están desamparados, los experi-mentados no tienen a quien transmitir su experiencia y los inescrupulosos les sacan la gran ventaja. Si no queremos el avance del terror despiadado e inhumano, segador de vidas, ilusiones, esperanzas y libertades, organicémonos en un orden cívico-cultural trascendente y dediquémosle parte de nuestras vidas y de nuestros recursos.

Desde lo más profundo de la crisis, que ha desintegrado los valores del mundo, que hacen a la esencia del hombre, y venciendo tamaña tensión desgarradora, experimentamos el surgimiento de una Nueva Humanidad. Los artífices reales de este nuevo rumbo histórico, los verdaderos protagonistas del cambio humanitario, son las personas lúcidas dotadas de espíritu altruista. 

En un acto supremo de la vida heroica, hombres y mujeres de bien, conformaron la Red de Valores del Género Humano y crearon el Parlamento Cívico de la Humanidad constituyendo a la Argentina en Polo de Humanismo Trascendente y Cuna de la Nueva Humanidad. Ellos están forjando un futuro esperanzador. Unidos, son la fuerza vital que puede construir un futuro de mayor grandeza, dignidad y equidad.

        
Dijo Teilhard de Chardín: "Nada en el Universo es capas de resistir el ardor convergente de inteligencias agrupadas y organizadas". y aquí, de eso se trata.

Para convertir en una realidad esta Magna Epopeya Histórica del Género Humano, personas representativas de diversos sectores del quehacer social y profesional del mundo se reunirán, una vez al año, en la Cumbre Mundial Académica e Institucional por una convivencia social más equitativa y digna en paz, con desarrollo sustentable y respeto del ambiente, que organiza y coordina el Parlamento Cívico de la Humanidad en Buenos Aires, República Argentina. para aportar proyectos viables, relacionados con los problemas más acuciantes, que nos afectan a todos. Además, como amplio marco de la referida Cumbre Mundial se realiza el Encuentro Socio-Cultural de los Cinco Continentes. Coparticipan países, emba-jadas, provincias, municipios, organismos públicos, colectividades, instituciones, empresas, profesionales y personas particulares, adheridas. 

Ud. también puede ser partícipe de esta Magna 
Epopeya Histórica del Género Humano.
- Infórmese
    Parlamento Cívico de la Humanidad
     -E_mail: humanparliament@yahoo.com

 

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